Ejercicio de reconocimiento, transmutación y transformación con el Sagrado Fuego Violeta.
Actualizado: 22 jul
El Fuego Violeta
El Fuego Violeta es una energía pura que desciende de la Conciencia Cósmica o de la Conciencia de Dios Padre-Madre (como prefieras llamarlo). Es un fuego inteligente que une el mundo de la materia y el espíritu. En el espectro del color, dentro de la materia, corresponde a la frecuencia más alta; por ello, no es casualidad que se encuentre entre el mundo material y el espiritual.
El Fuego Violeta tiene la cualidad de transmutar energías y pensamientos desde la raíz. Por esta razón, posee la capacidad de acceder a los Registros Akáshicos de las personas y transformar el banco de datos energéticos por el cual se rige el alma al descender y habitar un cuerpo físico.
De allí la importancia de permitirle actuar libremente en todas nuestras facetas, roles y circunstancias de vida, ya que en los Registros Akáshicos existen historias que funcionan como bloques de información y que se activan ante diversos acontecimientos, sentimientos, emociones y momentos.
Cuando, desde nuestra «realidad humana», trabajamos con afirmaciones, pensamientos y sentimientos positivos, muchas veces podemos sentir que la nueva creencia o actitud que queremos incorporar no está siendo tan efectiva como deseamos. Esto se debe al bloque de información que permanece en nuestros archivos akáshicos.
Al tratarse de información inconsciente —proveniente de otras vidas o transmitida por nuestros ancestros—, suele ser muy difícil transformarla únicamente desde nuestros pensamientos y nuestra mente humana. Es allí donde entra en acción el Fuego Violeta, disolviendo, transmutando y transformando ese bloque de información que impide el desarrollo pleno de nuestra alma.
El Fuego Violeta es inteligencia divina al servicio de todo aquel que lo solicite.
Hay algo que debo decirte: el libre albedrío fue presentado en la vieja Tierra de una forma que distorsionó los pensamientos, los sentimientos, el alma y la misión divina de muchas personas. Desde esta mirada espiritual, esa interpretación nació del ego humano y fue fortalecida mediante la manipulación de la información.
Cuando entregamos nuestro libre albedrío a la Voluntad Divina, permitimos que energías sutiles y poderosas habiten y actúen en nuestro favor, disolviendo aquello que fue creado a través de la mentira y la manipulación. Así, se transforman experiencias complejas y distorsionadas de la experiencia humana que nos alejaron de nuestro origen y del propósito para el cual fuimos creados como ángeles humanos.
Ejercicio de reconexión con el Sagrado Fuego Violeta
Te voy a regalar un poderoso ejercicio de reconexión con las energías sutiles, en especial con el Sagrado Fuego Violeta.
Cierra tus ojos e inhala profundamente tres veces.
Visualiza cómo, desde el centro de tu corazón, se enciende una chispa de luz dorada que, a su vez, está conectada con el cosmos a través de un hermoso hilo plateado y dorado.
Observa cómo esa luz comienza a expandirse hasta cubrir completamente tu cuerpo físico. Ahora tu cuerpo físico está totalmente iluminado de color dorado.
Permite que tu conciencia se transforme en un pequeño y brillante ser de luz. Eres una conciencia; eres el observador de tu propio cuerpo.
Mira todo tu cuerpo. Visualiza tus órganos, observa sus colores y percibe si existe algún lugar más brillante o más tenue. Siente y observa si todo está en armonía.
Envía luz y amor a ese espacio que percibes un poco más oscuro o donde sabes que habita el dolor, el rencor, el estrés o cualquier otra forma de desarmonía.
Armoniza tu cuerpo, déjalo relajarse y descansar.
Ahora enfócate en tu cerebro y observa la energía que lo rodea. Fíjate en tus circuitos neuronales. Visualiza dónde existen bloqueos, cortocircuitos o lugares donde la energía no fluye correctamente.
Ahora vamos a recoger todo eso.
Visualiza una mochila de color violeta o una esfera de luz violeta. Disponte a tomarla entre tus manos y tráela contigo. Tal vez la sientas pesada, pero puedes sostenerla.
Observa cómo comienzas a elevarte llevando contigo esa mochila o esa esfera de luz violeta.
Vas llegando a un lugar semejante a una inmensa y hermosa biblioteca.
Entra con respeto y cautela, como quien camina descalzo por un jardín sagrado procurando no dañar una sola flor.
Respira con calma.
Al entrar, descubres la presencia de un hermoso ser de luz. Es un guardián. Él siente tanta curiosidad por ti como tú por él. Aunque sabe quién eres, desea que seas tú quien lo recuerde.
Con una sonrisa amorosa, te pregunta:
—¿Quién eres?
Responde con tu nombre o con el nombre que nazca desde tu corazón. Tal vez sea el que utilizas en esta vida, o quizá otro que resuene profundamente contigo. Cualquiera que surja está bien.
Continúa caminando con respeto, amor y serenidad.
Observa los pasillos de esta gran biblioteca. Algunos se perciben más iluminados que otros. En el centro de todos ellos descubres un lugar semejante a una capilla sagrada. Es un espacio lleno de armonía, belleza y paz. Su energía es cálida y profundamente amorosa.
Permítete sentir la vibración de este lugar.
En el centro de ese templo sagrado arde una gran llama de Fuego Violeta. En algunos instantes la percibes completamente violeta; en otros, destellos dorados y plateados aparecen entre sus llamas. Es un fuego vivo, consciente y lleno de inteligencia divina.
Haz una reverencia en señal de respeto.
Con amor, entrega a esa llama la mochila o la esfera de luz violeta que has traído contigo. Observa cómo, al entrar en contacto con el Fuego Violeta, comienza a disolverse suavemente hasta desaparecer por completo.
Escucha el sonido de la llama. Su murmullo recuerda al fuego cálido de una chimenea en una noche tranquila.
Siente su calor.
Permite que su energía amorosa, sutil y sanadora impregne cada parte de tu ser.
Ahora observa cómo un nuevo guardián se acerca a ti. Tal vez sea un ángel, un guía de luz o un maestro espiritual.
Si lo deseas, puedes preguntarle su nombre. Quizá lo escuches con claridad o quizá simplemente percibas su presencia. Todo está bien.
Con infinito amor, este ser te contiene y reconoce el gran trabajo que acabas de realizar.
Has decidido soltar un peso que durante mucho tiempo llevaste contigo: cargas familiares, memorias ancestrales, experiencias de otras vidas y energías que ya no necesitan acompañarte.
Ese peso ya no te pertenece.
El guía te abraza con profunda compasión y, con delicadeza, te invita a caminar hacia un nuevo espacio de luz.
Frente a ti aparece una hermosa cascada de luz dorada.
Su energía se siente fresca, armónica, poderosa e imponente. Obsérvala con calma. Escucha el suave sonido de la luz al fluir y permite que su vibración llene todo tu ser.
Acércate lentamente, con profundo respeto.
Cuando te sientas preparado, comienza a atravesar esa cascada de luz. Siente cómo cada gota luminosa cae sobre ti, purificando tu energía, restaurando tu equilibrio e impregnándote de paz.
Cruza completamente el portal.
Esta luz te conduce directamente al interior de tu cerebro.
Una vez allí, vuelves a observarte como una conciencia, como un testigo amoroso de tu propio ser.
Mira nuevamente tus conexiones neuronales.
Observa cómo allí donde antes había bloqueos, interrupciones, poca luz o distorsiones, ahora comienzan a surgir nuevos caminos de luz. La energía fluye libremente, expandiéndose en todas las direcciones.
Percibe cómo tu mente encuentra un nuevo equilibrio, una mayor claridad y una profunda armonía.
Permite que esa luz se expanda desde tu cerebro hacia todo tu cuerpo físico.
Visualiza cómo cada órgano, cada célula y cada sistema recibe esta nueva energía, liberando cualquier desarmonía y recuperando su estado natural de equilibrio.
Ahora regresa suavemente al centro de tu corazón.
Observa aquella pequeña chispa dorada que viste al comenzar este viaje.
Ya no es una chispa.
Ahora se ha convertido en una hermosa llama de luz dorada, violeta y plateada que brilla con fuerza, recordándote la presencia divina que siempre ha habitado en ti.
Respira profundamente y permite que esa llama continúe expandiéndose, iluminando cada parte de tu cuerpo y de tu conciencia.
Con amor y gratitud, incorpora nuevamente tu conciencia a este maravilloso vehículo que es tu cuerpo físico.
Siente tus manos.
Siente tus pies.
Percibe el contacto de tu cuerpo con el lugar donde te encuentras.
Realiza una respiración profunda y comienza a mover lentamente tus dedos, tus hombros y tu cuello.
Cuando te sientas preparado, date un abrazo.
Agradece este encuentro contigo mismo.
Agradece al Fuego Violeta, a tus guías, a los guardianes y a la Luz Divina por haberte acompañado en este proceso de transformación.
Sonríe.
Cuando estés listo, abre suavemente tus ojos.
Permanece unos instantes en silencio, observando cómo te sientes.
Si durante las siguientes horas o los próximos días percibes emociones intensas, pensamientos repetitivos o alguna sensación de desarmonía, recíbelos con amor. Escríbelos en una hoja de papel y, cuando lo sientas, entrégalos simbólicamente al Sagrado Fuego Violeta para que sean transmutados en luz, comprensión y sabiduría.
Ahora conoces el camino hacia este espacio sagrado.
Siempre que lo necesites, vuelve a recorrerlo.
Recuerda que el Fuego Violeta no solo transforma aquello que deseas liberar; también ilumina el inmenso potencial que siempre ha existido dentro de ti.
Confía en el proceso.
Confía en la Luz.
Y, sobre todo, confía en el poder divino que habita en tu corazón.
Maestra Zoly Faumarili Estrella
Coach ANGELICAL de Vida




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