Ser mamá
- Coach ANGELICAL de Vida

- hace 5 días
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El Día de la Madre suele verse bonito desde afuera. Fotos, sonrisas, frases perfectas. Pero mi experiencia como mamá ha sido mucho más que eso. Ha sido una mezcla de amor profundo, cansancio y momentos que se quedan para siempre.
Ser mamá no es perfecto. Es real.
Recuerdo cuando Sebas tuvo cólico por casi un mes seguido. No dormíamos en toda la noche porque lloraba sin parar. Había momentos en los que me sentía completamente agotada, sin saber qué más hacer para calmarlo. Esos días fueron duros. Muy duros. Pero también fueron parte de lo que me enseñó a tener paciencia, incluso cuando sentía que ya no podía más.
Y luego están esos momentos que simplemente te llenan el corazón.
Como cuando Ananda era pequeña y le encantaba su video favorito de Mommy and Me.
Teníamos que ponerlo una y otra vez, y no bastaba con verlo. Había que bailar, cantar, repetir cada canción como si fuera la primera vez. Y ahí estábamos, riendo, cantando, creando recuerdos sin darnos cuenta de lo importantes que serían después.
Ananda también tenía una imaginación increíble. Jugaba con todos sus peluches y los acomodaba como si fueran estudiantes en un salón de clase. Ella era la maestra. Les hablaba, les enseñaba, los organizaba. Podía pasar horas en su propio mundo, y yo solo miraba, tratando de guardar ese momento para siempre.
Sebas, por su parte, era feliz con sus carritos. Los colocaba en una fila larguísima, perfectamente alineados. Podía pasar tanto tiempo en eso, concentrado, tranquilo. Eran momentos simples, pero llenos de paz.
Y entonces, sin darte cuenta, todo cambia.
Uno de los momentos más fuertes para mí fue cuando Ananda se fue a la universidad. Tuve que dejarla ir a hacer su vida. Fue difícil. Muy difícil. Porque una parte de mí quería seguir teniéndola cerca, cuidándola como siempre. Pero otra parte sabía que eso también es ser mamá: aprender a soltar.
Ser mamá es vivir todas esas etapas. Es pasar de no dormir por un bebé que llora, a ver cómo tus hijos construyen su propio camino.
No siempre es fácil. No siempre es perfecto. Pero está lleno de amor en cada etapa.
Y si algo he aprendido en todo este camino, es esto: todo pasa, pero el amor que construyes con tus hijos se queda para siempre. Cada noche difícil, cada juego, cada risa y cada despedida forman parte de algo mucho más grande.
Así que si hoy eres mamá y estás cansada, dudando o sintiendo que no es suficiente… sigue. Lo estás haciendo mejor de lo que crees. Porque al final, no se trata de hacerlo perfecto, se trata de amar, y ese amor deja huella para toda la vida.
Escrito por:
Maestra Zoly Sananda Morales
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