LA CONEXIÓN CON LA DIVINIDAD.
Éste es un tema verdaderamente sublime, porque hablar de la conexión con Padre Madre Dios y los Maestros Estelares es hablar de un encuentro Sagrado con quienes nos han creado: Padre Madre Dios, y con Seres de dimensiones de conciencia Supremamente elevados como lo son los Maestros Estelares, entonces conectar con nuestra Divinidad es elevar nuestra conciencia para recordar que más allá de nuestra experiencia humana existe una dimensión espiritual donde desaparece ese yo individual y conectamos con la experiencia de unidad con la Fuente donde nos sentimos sostenidos por Padre Madre Dios y los Maestros Estelares.
En primer lugar, es importante definir: ¿Qué es la conexión con Padre Madre Dios y los
Maestros Estelares?
Éste es un estado de comunión, comunicación y de unión profunda con la Fuente Divina.
Conectar es volver a recordar nuestro origen espiritual donde en esencia somo UNO con Padre-Madre Dios y con nuestra Jerarquía Espiritual.
Energéticamente, esta conexión es un estado de alineación profunda entre tu energía,
pensamientos, sentimientos, de tus actuaciones, de toda tu conciencia con la Fuente Divina de la que provienes. Es la capacidad de sentir, escuchar y recibir la Guía amorosa que emana del origen Divino.
¿Y Por qué es importante tener la conexión con Padre Madre Dios y los Maestros Estelares?
Esta conexión te permite vivir con claridad (verdad real), Propósito Superior, intuición y coherencia espiritual, paz y equilibrio y sobre todo te da la certeza de que todo lo que estas manifestando en tu vida es para tu mayor bien, porque estás siendo guiado desde la Inteligencia Divina y PMD no se equivocan.
Entonces tener esta conexión nos permite sentir y ser conscientes de que nunca estamos solos, que siempre estamos Protegidos, Bendecidos, Cuidados, Guiados y Amados por la Fuente Divina y que esta conexión es un derecho espiritual que todos podemos activar, lo importante es Quererlo, Aceptarlo y Merecerlo con todo el corazón.
Y Ahora, ¿Cómo lograr esa conexión?
Y aquí encontramos una verdad fundamental: somos un canal energético y espiritual a través del cual podemos experimentar y expresar nuestra conexión con la Fuente. Por eso, para abrirnos profundamente a esta conexión, necesitamos limpiar, liberar, equilibrar y elevar nuestros diferentes cuerpos: físico, emocional, mental y espiritual.
Limpiar es preparar el templo interior; elevar nuestra vibración es abrir sus puertas; y conectar es permitir que la presencia de lo Divino pueda ser reconocida, sentida y expresada a través de nosotros. Entonces comenzaremos a hablar de los primeros 4 cuerpos que es importante limpiar, sanar y reprogramar:
1.LA CONEXIÓN DESDE EL CUERPO FISICO: Es el vehículo o el templo que permite que el
alma experimente la existencia humana. Si este cuerpo no está conectado, la Energía Divina no puede circular ni manifestarse plenamente.
La conexión física permite que la Energía Divina fluya sin bloqueos, que el cuerpo reciba guía a través de sensaciones, intuiciones corporales y señales somáticas.
Si el templo está tenso, agotado o saturado, la conexión se bloquea.
2. LA CONEXIÓN DESDE EL CUERPO EMOCIONAL:
El cuerpo emocional es el corazón energético de la conexión. Si hay emociones como el:
resentimiento, culpa, miedo, tristeza no procesada, el corazón se cierra y la vibración se densifica.
Un corazón cerrado no puede sentir la presencia de la Fuente ni la compañía de los Maestros Estelares. Por eso es vital que el cuerpo emocional esté conectado: porque el corazón es el portal por donde entra la luz y el Amor.
Cuando está alineado con Padre Madre Dios y los Maestros Estelares, el corazón se abre, los
sentimientos fluyen y la sensibilidad se convierte en fortaleza. La conexión emocional permite sentir paz incluso en medio del caos, transformar el dolor en comprensión y vivir desde la compasión en lugar de la reacción. Un corazón conectado es un corazón que escucha y que reconoce la Guía Divina en cada sensación.
3.LA CONEXIÓN DESDE EL CUERPO MENTAL:
El cuerpo mental es el filtro a través del cual interpretas la realidad.
Si la mente está desconectada —llena de ruido, miedo, duda o confusión— la guía de Padre Madre Dios y de los Maestros Estelares no puede ser escuchada con claridad. La mente desconectada distorsiona los mensajes, los cuestiona, los invalida o los ignora. En cambio, una mente conectada se vuelve un canal limpio: recibe intuiciones, reconoce señales, interpreta sincronías y se abre a la sabiduría superior. La conexión mental es importante porque la Guía Divina necesita un espacio claro para manifestarse. Los Maestros Estelares transmiten frecuencias, ideas, impulsos y direcciones; si la mente está alineada, esos mensajes llegan como certeza interna. Sin conexión mental, la luz llega… pero no se comprende. Cuando está conectado con Padre Madre Dios y los Maestros Estelares, la mente deja de ser un espacio de ruido y se convierte en un espacio de claridad. Los pensamientos se ordenan, la intuición se vuelve más nítida y aparece una certeza interna que no depende de la lógica, sino de la guía divina.
LA CONEXIÓN DESDE EL CUERPO ESPIRITUAL:
El cuerpo espiritual es la dimensión más profunda y sutil de nuestro ser, aquella que nos permite reconocernos y recordar quiénes somos en esencia y comprender que nuestra existencia tiene una dimensión que trasciende lo material.
El cuerpo espiritual es la esencia misma de la conexión. Cuando el cuerpo espiritual se conecta, todo se ordena: aparece dirección, sentido, certeza, Misión. la chispa, la luz, el origen.
Cuando este cuerpo está conectad la existencia deja de sentirse vacía y se llena de propósito; la guía deja de ser deseo y se vuelve experiencia. La conexión espiritual es la certeza profunda de que no estás solo, de que tu vida tiene dirección y de que la Fuente te sostiene en cada paso.
¿Por qué deben estar conectados los cuatro cuerpos al mismo tiempo?
La conexión total es un estado de coherencia vibratoria, donde los cuatro cuerpos —físico, mental, emocional y espiritual— se alinean con la verdad del Alma y con la Luz de Padre Madre Dios. Es el momento en el que tú y la Fuente vibran al mismo ritmo, como dos notas que se encuentran y crean armonía.Cuando los cuatro cuerpos se conectan al mismo tiempo, ocurre algo que no puede suceder cuando solo uno o dos están alineados: la Luz, la guía y la claridad entran sin resistencia.
La Luz Divina siempre está disponible, siempre está presente, siempre está intentando entrar. Pero cuando hay tensión física, ruido mental, bloqueo emocional o desconexión espiritual, la luz se encuentra con obstáculos. No necesita empujar, no necesita forzar: simplemente entra, se instala y transforma.
Cuando hablamos de conexión con Padre Madre Dios y con los Maestros Estelares, solemos
pensar en prácticas, meditaciones, rituales, respiraciones, momentos de silencio… pero hay algo más profundo que determina si esa conexión fluye o se bloquea: las creencias internas que cada persona sostiene sin darse cuenta. Creencias que no se ven, pero se sienten.
Creencias que no se cuestionan, pero moldean la forma en que nos relacionamos con lo Divino.
“Creer que se sabe más que PMD/ME”
Detrás de esta creencia se esconde el ego espiritual: “yo tengo razón”, “ya hice mucho trabajo espiritual”, “ya conozco mi misión”, “yo sé exactamente lo que Dios quiere”, “yo no necesito que nadie me enseñe”. Querer controlar, esta creencia evidencia no tener una disposición de escucha.
Esta actitud cierra la puerta para la conexión, porque a través de esto la persona está expresando que no la quiere, no la acepta, no se siente merecedor de recibirla.
La palabra clave para la conexión es la humildad, porque solo cuando reconocer que existe una sabiduría mucho más grande que nuestra propia mente.
“No soy digno de recibir Guía Divina.”
Cuando alguien cree que no es digno, su campo energético se contrae. La luz intenta entrar, pero el corazón está cerrado por miedo a ser visto, miedo a ser amado, Sanar esta creencia implica recordar que ya somos dignos por ser hijos de Padre Madre Dios.
En el fondo, esta creencia parte de una idea de separación: yo estoy aquí abajo y lo Divino está allá arriba; yo soy pequeño y lo Divino es grande; yo soy imperfecto y, por lo tanto, no puedo acercarme.
“Tengo que hacerlo todo solo.”
Cuando alguien cree que debe hacerlo todo solo, su energía se vuelve rígida, pesada, cerrada. La Guía Divina intenta entrar, pero la persona está tan ocupada sosteniendo el mundo que no deja espacio para recibir.
Espiritualmente, esta creencia desconecta porque la conexión es cooperación: tú haces tu parte, la Fuente hace la suya.
Desde una perspectiva espiritual, sanar esta creencia implica pasar del orgullo de creer que todo depende de mí, a la humildad de reconocer que mi capacidad también puede coexistir con la ayuda, la guía y la sabiduría que vienen de algo más grande que mi propio yo.
Sanar esta creencia implica permitirte descansar en algo más grande que tú.
“Si no veo, no creo.”
Energéticamente, esta creencia bloquea el tercer ojo, porque la persona exige evidencia física para aceptar realidades espirituales.
Pero la conexión ocurre en planos sutiles: se siente antes de verse, se intuye antes de entenderse, se reconoce antes de comprobarse.
Cuando alguien solo confía en lo tangible, su campo se vuelve demasiado mental. La mente se convierte en filtro, juez y barrera.
Sanar esta creencia implica abrirse a la posibilidad de que la realidad espiritual es más amplia que la física.
Después de conectar, viene el desafío de OBEDECER:
Podemos aprender a meditar, orar, sentir energía, percibir intuiciones, hablar con la Fuente y
experimentar momentos profundos de conexión. Pero existe un punto en el que la experiencia espiritual nos hace una pregunta mucho más incómoda:
“¿Vas a hacer aquello que ya sabes que necesitas hacer?”
Porque conectar es recibir; obedecer es encarnar.
La conexión puede abrir una puerta, pero la obediencia es atravesarla.
Desde esta perspectiva, no basta con decir “Padre Madre Dios, guíenme”. El verdadero desafío comienza cuando llega la claridad y esa claridad nos invita a cambiar una conducta, soltar una relación, perdonar, poner un límite, pedir perdón, dejar un miedo, confiar, actuar, esperar o tomar una decisión diferente a la que nuestro ego quería tomar.
Conectar con la Fuente no significa solamente escuchar. Significa estar dispuesto a
responder.
Obedecer es alinear nuestra voluntad personal con aquello que, desde nuestra conciencia
espiritual, reconocemos como más verdadero, amoroso y coherente.
Quizás la verdadera conexión con Padre Madre Dios no se mide por cuánto sentimos durante una meditación, cuántas señales recibimos o cuántas experiencias espirituales hemos tenido. Tal vez se mide por lo que hacemos después de escuchar. Porque escuchar a la Fuente y no actuar es conocimiento; escuchar y permitir que esa guía transforme nuestra manera de vivir es sabiduría. La conexión abre el canal, pero la obediencia abre el camino. Y cuando dejamos de preguntarnos solamente ‘¿qué quiero que Dios haga por mí?’ y comenzamos a preguntarnos ‘¿qué me está invitando la vida a hacer a través de mí?’, algo cambia profundamente: dejamos de vivir solamente desde nuestra voluntad individual y comenzamos a convertirnos en instrumentos conscientes de aquello que reconocemos como más grande que nosotros.
Si hoy Padre Madre Dios te estuviera hablando con absoluta claridad… ¿qué sabes que tendrías que hacer y todavía no te has atrevido a obedecer?”.
Te invito a recitar con toda confianza esta Gran Oración Canalizada por Maestra Zolemgeh Estrella
“Amados Padre Madre Dios, me pongo en sus manos,
Encamínemen hacia mi Misión Divina y de antemano, les doy las gracias.
Estoy dispuesto a aceptar sus Voluntades Divinas.
Les entrego mi Alma, para que Realicen su Trabajo en mí, y me hagan un fiel servidor de sus
Divinos Propósitos en mi vida.
Confío en que estoy en Las Mejores Manos, Las de Mis Padre Madre Dios”.
Maestra Zolemgeh Estrella
Escrito por:
MZ Angela Lopera
+57 313 338 0408





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